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MDM Myrna Morales Márquez

@sobek4

¿Inteligencia Emocional? Tal vez has escuchado el término y probablemente no has profundizado en su importancia y en la acción trascendental que tiene en nuestras vidas.

En cualquier aspecto, la Inteligencia Emocional puede cambiarlo todo. Cada individuo tiene experiencias y vivencias distintas que lo hacen reaccionar de diferentes maneras ante situaciones adversas o convenientes para sí. Recordemos que no solo cuando nos invade la tristeza, el estrés o el enojo cambiamos nuestro comportamiento, también cuando nos sentimos alegres o satisfechos ello influye en la toma de decisiones.

El psicólogo estadounidense Daniel Goleman es mundialmente conocido por la difusión de este concepto, en sus palabras expresa que “La inteligencia emocional es una forma de interactuar con el mundo que tiene muy en cuenta los sentimientos, y engloba habilidades tales como el control de los impulsos, la autoconciencia, la motivación, el entusiasmo, la perseverancia, la empatía, la agilidad mental. Ellas configuran rasgos de carácter como la autodisciplina, la compasión o el altruismo, que resultan indispensables para una buena y creativa adaptación social”.

Otro autor reconocido por sus estudios sobre la inteligencia es Stephen Covey, creador de la Teoría de las Inteligencias Múltiples, cuyo planteamiento se centra en que cada persona posee 8 tipos de inteligencia, desarrolladas en mayor o menor medida.

Entre estos 8 tipos de inteligencia se encuentran 2 que constituyen la base de la Inteligencia Emocional: La Inteligencia Intrapersonal, que es la habilidad no sólo de reconocer nuestras propias emociones o los sentimientos que experimentamos, sino la capacidad de auto aceptarnos y ser conscientes de nuestras fortalezas y debilidades; y la Inteligencia Interpersonal, aquella que nos permite reconocer las emociones ajenas y contar con la empatía necesaria para desarrollar relaciones armoniosas y equilibradas con otras personas.

Una persona capaz de reconocer su repertorio emocional es consciente de lo que está sintiendo y cómo actuar ante ello. Si al final del día, tras una jornada intensa de trabajo me siento cansada y abrumada podré reconocer que estoy irritable y probablemente tienda a ser agresiva con la familia al llegar a casa. Las emociones calificadas como negativas nublan el pensamiento y pueden tomar el control de nuestro sentir general, provocando un malestar personal que puede crecer al afectar la convivencia con los demás.

Es importante mencionar que la Inteligencia Emocional no pretende frenar o suprimir las emociones, su objetivo es reconocerlas y administrarlas para tomar conciencia sobre el comportamiento propio y cómo éste afecta a los demás. Todos por experiencia propia sabemos que muchas veces lo que sentimos nos predispone a la acción dejando de lado al pensamiento.

¿Se imaginan si en las empresas todos los colaboradores (jefes y subordinados) fueran emocionalmente inteligentes? El ambiente laboral sería propenso a la productividad. ¿Se imaginan una sociedad constituida por ciudadanos emocionalmente inteligentes? Probablemente seríamos personas tolerantes capaces de convivir en armonía.

Ser “inteligentes” bajo el concepto tradicional no garantiza el éxito o la felicidad. Puede haber personas con habilidades cognitivas destacadas, pero incapaces de reconocer y controlar lo que sienten y mucho menos de entablar relaciones con los demás. La inteligencia va más allá del intelecto, somos razón y emoción. Comencemos a trabajar en nosotros mismos.

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Myrna Morales

Maestra en Mercadotecnia, docente de posgrado en diferentes universidades, triatleta y aficionada a la ecología y la lectura.
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