AQUI-Y-AHORA

MDM Myrna Morales Márquez

@sobek4

¿Cuántas veces has querido saber lo que va a pasar y poder anticipar lo que te depara el destino?  Te aseguro que muchas, ¿Cierto?

Nos encanta imaginar nuestro futuro y por otra parte estamos constantemente recordando el pasado: si fue mejor de lo que tenemos o de qué forma lo hubiéramos cambiado.

Esta ansiedad por echar una mirada al mañana nos impide ver (y disfrutar) lo que está pasando en este momento. Es muy fácil perdernos en un estado mental  que nos transporta a una constante espera sobre lo que pasará o puede pasar.

Para  analizar esto hay que comprender que el pasado y el futuro son dos tiempos que nunca están presentes. Uno está detrás, otro está adelante. Al menos en el orden en que nos lo han enseñado.

El pueblo Tuvano (República perteneciente al territorio ruso) tiene en su lengua dos palabras muy profundas que simbolizan una postura distinta. El vocablo SONGGAAR (El futuro) significa ir hacia atrás. BURUNGAAR (El pasado) significa ir hacia adelante. ¿Por qué?

El pasado está delante mío, porque puedo verlo, está a la vista. El futuro está detrás mío, porque no puedo verlo, no está a la vista. ¿Cuál es entonces nuestra obsesión  por lo que no podemos ver? En esta vida a veces nos pasan cosas que no esperamos, y vivimos esperando cosas que, simplemente, no pasan.

Esta es la idea central de nuestra ansiedad por el futuro. Nos perdemos de las cosas simples y sencillas de la vida por situar nuestra mente en el mañana.

El poder del ahora de Eckhart Tolle es un excelente libro que ilustra el estrés emocional por vivir en un tiempo que no es el presente. Dentro de las muchas enseñanzas que tiene esta obra, señala que “La incomodidad, el estrés, la ansiedad, la preocupación y todas las formas del miedo son causadas por un exceso de futuro y demasiada poca presencia”.

Y plantea una pregunta fundamental: ¿Hay alegría, facilidad y liviandad en lo que hago? Si no los hay, entonces el tiempo está ocultando el momento presente, y la vida se percibe como una carga o un esfuerzo. Cuando cesa el forcejeo por huir del ahora, la alegría de ser fluye en todo lo que se hace.

Deja que la vida te sorprenda y pon en las manos de Dios o del destino (según lo que creas) lo que está por suceder. Eso no es echarse a la suerte, pero sí fluir libre y relajado. Si gastas la vida dándole la espalda al presente por querer indagar qué trae el futuro (SONGGAAR) estarás cerrando los ojos a lo que auténticamente está sucediendo, aquí, en este preciso momento. Siempre es hoy. El eterno presente.

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Myrna Morales

Maestra en Mercadotecnia, docente de posgrado en diferentes universidades, triatleta y aficionada a la ecología y la lectura.
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