depresión

MDM Myrna Morales Márquez

@sobek4

Un tema fundamental para las personas adultas es el trabajo. No sólo se trata de la labor profesional mediante la cual sustentamos nuestras necesidades económicas, sino la actividad diaria que nos permite desarrollar las propias habilidades cognitivas, interactuando con otros en un entorno común.

En repetidas ocasiones el trabajo representa una prisión, nos genera angustia y nos hace sentir encerrados y sin salida. Generalmente llegamos a este punto cuando hemos perdido de vista el objetivo y nos dejamos arrastrar por la tensión, la prisa, la cantidad de labores o la mala relación con nuestros jefes o compañeros. La molestia se hace aún más grande cuando esta situación no cambia y se vuelve una constante.

Debemos recordar que, cuando algo no nos gusta, antes de querer cambiar el entorno, hay que empezar por uno mismo. Difícilmente los cambios que queremos ver van a suceder de manera externa. Dar un giro al enfoque sobre las situaciones es el primer paso para crear las condiciones que deseamos jueguen a nuestro favor.

Si has llegado al punto en que el trabajo es una actividad dolorosa, hay buenas noticias. Esta es una gran oportunidad para hacer cambios profundos en tu manera de ver la vida misma. Al sentir vacío o insatisfacción constante es un buen momento para replantear cuáles son nuestros propósitos y vocación. El principio básico es preguntarnos qué significado le damos al trabajo.

Somos parte de una sociedad y de un entorno global, interactuamos unos con otros dentro de la actividad económica y por ende, por pequeña o grande que sea, nuestra labor impacta en la vida de otros. ¿Cómo es tu desempeño? ¿Empleas todo tu potencial?,  ¿Cumples tus tareas en tiempo y forma?, ¿Eres responsable en lo que depende únicamente de ti? Dejando de lado lo que a otros compete, ¿Te enfocas al 100% en tus actividades?, ¿Qué tanto pierdes el tiempo con el celular, en internet o pensando en lo que harás el fin de semana? Estar PRESENTE es uno de los retos más difíciles que tenemos en el trabajo. Mientras más te alejes de lo que debes hacer, mayor será tu angustia y favoreces el incremento del estrés.

Recordemos que el trabajo nunca termina, es una actividad constante y hacer una cosa a la vez es una práctica positiva. Por más pendientes que tengas, más vale hacer algo bien que muchas cosas mal. Para fluir, aprovechar el tiempo y ser productivos es recomendable tomar “Micromomentos”.

Los micromomentos son pequeñas pausas para relajarla mente. No somos robots programados para trabajar y rendir de manera prologada, por horas y sin descanso. Tomar una taza de café, mirar fotografías de la naturaleza, salir a caminar o simplemente enfocarnos en la respiración permiten refrescar nuestra atención. Pero cuidado, no se trata de huir de la realidad o buscar una salida ansiosa (como puede ser entrar a las redes, chatear o distraernos con lo que sea), se trata de hacer una pausa positiva, ser consciente de tus pensamientos y hacer las cosas con calma.

Si tu trabajo no te hace feliz, o al menos no te permite estar tranquilo, ten el valor de buscar nuevos entornos para desarrollar tus habilidades. Recuerda, tu vocación es tu contribución al mundo, no te autodestruyas ni te autoencierres en una prisión.

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Myrna Morales

Maestra en Mercadotecnia, docente de posgrado en diferentes universidades, triatleta y aficionada a la ecología y la lectura.
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