Seguramente usted ha participado en muchos talleres. Puede haber estado en un festival de música regional donde un intérprete famoso presentó un taller de guitarra y demostró algunas de sus técnicas. Puede haber asistido a una conferencia donde había talleres sobre cómo navegar en internet o sobre cómo vender a clientes reticentes. Hay talleres sobre todo tipo de temas: desde la decoración en repostería hasta el tratamiento de la esquizofrenia; todos estos talleres son de tiempo limitado y pretenden enseñar habilidades, técnicas o ideas prácticas y son dirigidos por alguien como usted.

A lo largo de esta serie de artículos veremos los siguientes puntos:

  • ¿QUÉ ES UN TALLER?

  • ¿POR QUÉ DAR UN TALLER?

  • ¿CUÁNDO REALIZAR UN TALLER?

  • ¿CÓMO DIRIGIR UN TALLER?

  • SEGUIMIENTO POSTERIOR AL TALLER

Ahora es su turno de dirigir un taller. Puede capacitar personal o voluntarios para una nueva organización, dar una charla en una conferencia o intentar mostrar al mundo este método nuevo y fantástico que su organización ha desarrollado. Sea cual sea el caso, usted tendrá que entretener, educar e  inspirar a un grupo de personas a las que probablemente nunca ha visto antes. Esto puede sonar atemorizante, pero dictar un taller es en realidad muy parecido a cualquier otra actividad: si se prepara bien, se mantiene la calma y se respeta a los participantes, todo irá bien.

¿QUÉ ES UN TALLER?

Probablemente hay tantas respuestas a esta pregunta como talleres y presentadores de talleres; sin embargo, en general, un taller de trabajo es un programa educativo corto (aunque esto puede significar desde 45 minutos a dos días enteros) y único diseñado para enseñar o presentarles a los participantes habilidades, técnicas o ideas prácticas que después podrán usar en su trabajo o en su vida cotidiana. La mayoría de los talleres tienen varias características en común:

  • Grupos pequeños de 6 a 15 participantes, lo que permite dar a todos algo de atención personal y la oportunidad de ser escuchados.
  • A menudo se diseñan para gente que trabaja en un mismo lugar o en el mismo campo.
  • Son dictados por personas que tienen experiencia real en el tema a discutir.

La presentación no tiene que limitarse a una persona. La ayuda de co-instructores o co-facilitadores no sólo es común sino que expande en gran medida las posibilidades de un taller y hacen que el trabajo de cada persona sea más fácil. Cada co-instructor puede encargarse de partes específicas del taller o todos pueden trabajar en conjunto, dependiendo de la estructura y propósito del taller. En cualquier caso, buscar uno o más co-instructores o co-facilitadores siempre es una posibilidad si se está planeando realizar un taller.

  • Suelen ser participativos. Es decir, los participantes tienen un papel activo porque influyen en la presentación del taller y porque tienen la posibilidad de poner en práctica las técnicas, habilidades u otras cosas que se discuten en el taller.
  • Son informales; hay mucho debate además de participación, a diferencia de lo que ocurre cuando un profesor presenta un material que estudiantes deben absorber.
  • Son limitados en tiempo; en general se limitan a una sola sesión, aunque algunos pueden requerir varias sesiones durante un periodo de tiempo dado (Ej. Una vez a la semana durante cuatro semanas, dos sesiones de día completo en un fin de semana).
  • Son independientes. Aunque un taller pueda terminar con folletos y sugerencias sobre lecturas adicionales o estudio para aquellos interesados, en general la presentación pretende ser autónoma en sí misma, a diferencia de un curso que depende en muchas lecturas y otros proyectos (trabajos, presentaciones) además de las actividades de clase.

¿POR QUÉ DAR UN TALLER?

¿Por qué elegir un taller, cuando se podría usar otro método como un círculo de estudio, un curso, capacitación en el trabajo, etc.? Debido a que existen formas distintas de enseñar a la gente y porque la gente aprende cosas de distintas maneras, un taller tiene algunas ventajas (y también algunas desventajas, como la falta de tiempo) sobre otros métodos que los hacen ser una buena alternativa en determinadas circunstancias.

  • Un taller ofrece una forma de crear una experiencia educativa intensa en un periodo corto de tiempo, cuando no hay tiempo para realizar un esfuerzo más integral. Es muy posible que los participantes tengan que ir a sus trabajos, vivan demasiado lejos como para realizar encuentros periódicos, o simplemente no puedan comprometerse por periodos de tiempo muy largos. Un taller puede introducir un concepto nuevo, estimulando a los participantes a investigar más por sí mismos o puede mostrar y fomentar la práctica de métodos reales.
  • Es una buena forma de enseñar habilidades de forma práctica porque ofrece a los participantes la oportunidad de probar nuevos métodos y equivocarse en una situación segura. Con frecuencia, el fracaso es el mejor maestro y en este contexto fracasar no tiene consecuencias. Al mismo tiempo, la retroalimentación, tanto de la persona que dicta el taller como de los miembros del grupo, ayuda al participante a entender qué puede hacer para evitar los errores en una situación real.
  • Un taller es una forma de traspasar a los colegas ideas y métodos que uno puede haber desarrollado o que considere importantes. Puede que no sea fácil dictar un curso de postgrado, pero se puede llegar a mucha gente realizando talleres en distintas situaciones.
  • Especialmente para las personas que trabajan juntas, un taller puede ayudar a crear un sentimiento de comunidad u objetivo común entre los participantes.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *