Gustavo Rosas

Me hice un año muy difícil

Asumir la responsabilidad de lo que me pasa no me resulta fácil. Últimamente había dicho muchas veces: “tuve un año muy difícil”, como si yo solo fuera una hoja de árbol que no puede oponerse al viento, dejando a las circunstancias y a los demás la responsabilidad en mis dificultades y justificándome como si no hubiera tenido nada o muy poco que ver, en todo caso me sentía como un mártir o como un héroe de epopeya griega. Pero hace unos días escuché una expresión que me ha puesto a pensar: “me hice un año muy difícil”, expresión muy parecida a la que he usado pero con un sentido abismalmente distinto.

Lo primero que pensé al escuchar la expresión es ¿cómo pude “hacerme” un año muy difícil?, y empecé a generar un sin fin de disculpas y de justificaciones que iban desde “yo no decidí que ocurriera esto” hasta “¿cómo hubiera evitado que ocurriera aquello?”. Una vez que me cansé de toda esta meditación acerca de mi inocencia, ya sin argumentos que me exculparan, vino a mi mente una expresión que de vez en cuando me ataca: “no es lo que te pasa lo que importa, sino la forma en cómo respondes a lo que te pasa”. Un balde de agua fría…

Entonces empecé a pensar todo de nuevo pero considerando cómo respondí a lo que me ocurrió, esto fue un cambio total de perspectiva, pasé de ser víctima a ser protagonista, mi enfoque se centró en la forma en la que yo respondí: si fue una respuesta con enojo, si fue con miedo, si respondí animado, si lo hice con indiferencia, si me angustié demasiado, si me mantuve valiente, si respondí rápido o despacio…

En todos los casos en los que apliqué el nuevo enfoque me di cuenta de que mis malos recuerdos corresponden a las veces en las que respondí equivocadamente: recuerdo correos electrónicos tontos que me hicieron enojar mucho mucho, recuerdo malas actitudes de otros que me hicieron abandonar actividades que disfrutaba, recuerdo presiones del trabajo con las que me amargué fines de semana y todo para que el siguiente lunes me encontrara con que no era para tanto, verdaderas derrotas en mi diario personal.

No puedo controlar lo que me pasa, puedo elegir cómo responder a lo que me pasa. Cuando digo que “tuve un año muy difícil” dejo a un lado mi posibilidad de crecer y de mejorar porque yo no cuento. Cuando afirmo que “me hice un año muy difícil” entonces tengo la posibilidad de hacerme un mejor año porque puedo elegir con más cuidado la forma en la que respondo a lo que se me presenta, tengo la posibilidad de crecer y de mejorar, puedo hacerlo mejor y de otro modo.

Ánimo, voy a hacerme un mejor año.

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One Reply to “Me hice un año muy difícil

  1. Gracias por enseñar sin esperar nada a cambio; gracias por la calidad de la escitura que para mi es mi lectura diaria y se está convirtiendo; digamos en una adicción -de las buenas; claro-o no se si sean de las malas porque de repente no puedo (y no quier) dejar de leer; y si; éste artículo como anillo al dedo.. Tambien; ahora; voy comprendiendo mejor a Neruda; con eso de que “Nosotros los que….. Por favor no dejes de escribir porque no dejare de leer..gracias….siempre

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