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INDUSTRIA 4.0: DESTIERRO LABORAL

Nos encontramos ante la presencia de la cuarta Revolución Industrial o también conocida como la Industria 4.0. La primera Revolución Industrial tuvo como creación emblemática la máquina de vapor, ejemplo de ello fue la locomotora, que gracias a ella, una sola máquina simplificó los procesos de transporte de mercancías de un lado a otro, sustituyendo el empleo de varias personas para realizar el mismo trabajo. Posteriormente surgió la segunda Revolución Industrial, caracterizada por la producción en masa de las cadenas de producción de la empresa automovilística Ford. La tercera Revolución Industrial estuvo marcada por las tecnologías de la información y la comunicación, que condujo a la mecanización de los sistemas de producción (Bell, Daniel ,1973: The coming of post-industrial society: a venture in social forecasting. Nueva York: Basic Books.). Ahora, la cuarta Revolución Industrial tiene como estandarte la interconexión inteligente de productos y procesos, la producción industrial, técnicas de automatización, tecnologías de la información y de la comunicación (fuente: Bitkom.org).

Hace algunos días me llamó la atención un encabezado del periódico El País que se titula: “Sí, los móviles y las smart tv graban nuestras conversaciones”. Entre otras cosas, el artículo habla acerca de cómo estos artefactos están vigilándonos constantemente gracias a que están conectados a Internet. ¡Eso es la industria 4.0!, la posibilidad de que muchos de los artefactos con los que convivimos día a día estén conectados a la red, desde nuestros teléfonos celulares hasta nuestras pantallas inteligentes. La aparente finalidad que tiene esta conexión ininterrumpida a Internet, es el poder darnos un servicio desde la comodidad de unos cuantos clics, pero también existen otras.

La cuarta Revolución Industrial está cambiando nuestra forma de vida por completo, desde nuestra convivencia con otras personas hasta nuestros trabajos. Muchos hemos pasado por esas desagradables pláticas con otras personas en la que nuestro interlocutor se encuentra absorto en su celular “platicando” con algún conocido que no está en el mismo lugar. Ahora vemos que muchos de los trabajos que se ofertan no necesitan de la presencia física del trabajador para poder desarrollar sus actividades laborales e, incluso, hemos adoptado esta novedosa forma de trabajo con gran entusiasmo y hasta nos enorgullece decir que esta tendencia laboral tiene nombre y apellido, home office.

Muchos de los trabajos del siglo XXI están tratando de borrar la concepción que varios tenemos de esa palabra, trabajo, en donde lo primero que nos imaginamos es salir de nuestras casas, transportarnos al trabajo, laborar ocho horas o más y salir del centro de laboral para regresar a nuestros domicilios, pero ahora, esto se vuelve obsoleto con la llegada de la industria 4.0, incluso la palabra trabajador pareciera que es algo incómodo que las empresas quieren dejar en el olvido. En Uber, por ejemplo, es más conveniente llamar Socio Uber al trabajador, en Deliveroo –una empresa dedicada a la entrega de comida a domicilio por medio de repartidores- les gusta más disfrazar este término incómodo por “equipo de cuentas corporativas”. En lo personal me parece más digno que me llamen trabajador.

El derecho laboral en la industria 4.0

Todas las revoluciones industriales que se han llevado a cabo a lo largo de la historia tienen una repercusión característica en el derecho laboral. Como daño colateral de estos avances, desaparecieron fuentes de empleo y, en esta ocasión, parece que no va a ser la excepción.

En cuanto a los empleos, se está discutiendo por los intelectuales de la materia cuántos de ellos van a revolucionar pero, a la par, cuantos de éstos también van a desaparecer. La robotización ya es una realidad, es algo por lo que están peleando países desarrollados como Estados Unidos, China y Alemania, e incluso, ellos ya han creado planes a seguir para los próximos treinta años.

China está implementando el plan MADE IN CHINA 2025, el cual prevé para el año 2020 incrementar el número de robots en las fábricas. Actualmente por cada diez mil trabajadores existen treinta y seis robots, pero para 2020 la meta es que por cada diez mil trabajadores existan cien robots.

Los trabajadores que se verán mayormente beneficiados por estos rasgos de innovación serán por supuesto los trabajadores más calificados, mientras que los trabajadores poco o semicalificados serán reemplazados por máquinas en la realización de sus funciones. Incluso autores alemanes como Von Frey y Osborn, en una publicación lanzada en 2013, mencionan que alrededor de 47% de todos los trabajadores en Estados Unidos que desempeñan profesiones podrían desaparecer en los próximos veinte años debido a la digitalización. Reflexionemos cuál es el futuro de México, tomando en cuenta que la población es menos “calificada” que la de EU.

Andrew Scott, profesor de Economía de la London Business School y coautor junto a Lynda Gratton de La vida de 100 años. Vivir y trabajar en la era de la longevidad, señala: “Las sociedades occidentales construyen la existencia sobre una secuencia que ya no sirve. Formación, trabajo y jubilación. Este patrón va a variar radicalmente porque vivimos bajo un cambio tecnológico inminente y vivimos mucho más tiempo”.

Uno de los temas más preocupantes en nuestro entorno nacional es el decadente sistema pensionario, el cual es bastante diverso, pues en México contamos con 138 sistemas de pensiones públicas. Muchos de esos sistemas pensionarios todavía se basan en los sistemas de reparto. ¿Qué es un sistema de reparto? en términos generales consiste en que los trabajadores jóvenes que se encuentran activos laboralmente se encargan de financiar las pensiones de los trabajadores que están pensionados.

Si como bien se dijo las fuentes de trabajo se están reduciendo con la llegada de la industria 4.0, imaginemos las repercusiones que tendrá este nuevo movimiento industrial en los sistemas pensionarios de reparto. ¿Quién va a financiar mañana a los trabajadores activos del hoy?.

El problema de la llegada de la industria 4.0 también repercutirá en los créditos de vivienda, ya que por cuanto hace al INFONAVIT, este instituto se financia mediante las aportaciones que realizan los trabajadores a su subcuenta de vivienda y, si continúan extinguiéndose fuentes de trabajo ¿cómo se va a financiar en lo futuro este Instituto que se sostiene de las aportaciones laborales?. En idénticas condiciones se encuentra el Instituto Mexicano del Seguro Social.

En el internet de las cosas, en la cuarta Revolución Industrial, el televidente no se somete a un horario ni a una programación impuesto, escoge contenido –Netflix-; el cliente no necesita desgastarse para acudir a la tienda departamental y escoger los bienes que necesita comprar, simplemente visita un portal, escoge el artículo a comprar, da algunos clics y compra en línea -Amazón-; el fanático musical ya no acude a las tiendas de discos, ya no compra discografía completa, ahora sólo escoge las canciones que le gustan y las escucha desde su celular -Spotify-. Sin televisoras que entretengan, sin tiendas departamentales que atiendan a los clientes y sin tiendas de discos que vendan discografías ¿qué va a pasar con sus trabajadores?, ¿se están planeando políticas públicas para abatir el desempleo?.

Visualizamos planes de ahorro para el gasto público, combate a la corrupción, descentralización del Estado y muchas otras propuestas que al menos, a primera vista, parecen ser buenos planes para nuestro país, sin embargo, en ninguno de los documentos hasta ahora entregados por la nueva administración federal, se ha tomado en cuenta esta nueva tendencia industrial que indica que la seguridad social va a tender a desaparecer y que el derecho laboral que hoy estudiamos, evidentemente va a modificarse, incluso esta corriente de desempleo masivo la podemos denominar flexibilización laboral. ¡Que bueno que ganó la democracia en México!, pero esperemos con ansias que algún día gane la población.

Manuel Sandoval

Manuel Sandoval

Amante de la lectura, apasionado del Derecho. Maestro en Derecho Privado por el Instituto de Estudios Avanzados de Oriente, pasante de la Maestría en Derecho Fiscal por la Escuela Libre de Derecho de Puebla, Licenciado en Derecho por el Instituto de Estudios Avanzados de Oriente, litigante en materia Fiscal y Administrativa, asesor jurídico en Derecho Corporativo.
Manuel Sandoval
Manuel Sandoval
Amante de la lectura, apasionado del Derecho. Maestro en Derecho Privado por el Instituto de Estudios Avanzados de Oriente, pasante de la Maestría en Derecho Fiscal por la Escuela Libre de Derecho de Puebla, Licenciado en Derecho por el Instituto de Estudios Avanzados de Oriente, litigante en materia Fiscal y Administrativa, asesor jurídico en Derecho Corporativo.

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