Una vez que resolvemos algo otro desafío se nos presenta, prisas, urgencias, crisis, problemas. Anhelamos que las cosas cambien, nada cambia.

Malos tratos, rencores, avaricia, envidia, mentiras. Queremos que los demás cambien, no parece que lo hagan.

¿Podrá haber un cambio? Sí, yo puedo cambiar.

Puedo ver las cosas desde otro punto de vista, puedo desafiar mis carencias en educación y a mis complejos, a mis rencores y a mis traumas, puedo romper los malos hábitos y puedo ser amable, puedo perdonar y puedo dar un buen ejemplo, puedo modificar mi actitud. No puedo esperar a que todo y todos cambien sin que primero yo cambie.

En el último año y medio he visto como todo se modifica en mi vida, he tratado de luchar para que todo lo que había organizado no cambie, me doy cuenta de qué he luchado contra un monstruo que yo mismo me he inventado, he gastado energías y tiempo en volverlo más poderoso porque no se trata de que todo cambie, se trata de que yo cambie.

Un respiro, una palmada en la espalda y un abrazo a los que amo… un poco de impulso para partir rumbo al cambio…hasta que todo cambie. Ánimo.

Gustavo Rosas Goiz
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Lo mío es contar, por eso cuento lo que se cuenta.
Lo que sé: cuenta.
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