46 años

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Comparezco ante la vida que no detiene su implacable marcha, levanto los ojos al cielo, agradezco y pido una tregua antes de seguir mi camino. Me quedo maravillado porque en este instante que se me concede puedo sentir cada abrazo y puedo enjugar cada lágrima, puedo verme sin poses, así, frágil, dispuesto y muy enamorado. […]