Rosendo Rosas

Trato personal del cansancio

8:00am. Me encuentro tomando una taza de café en mi casa. Hoy no me tocó entrenar, no tuve que preparar mi bicicleta ni realizar todo el proceso de preparación para salir a rodar.

Tomé un libro, al mismo tiempo que comencé a disfrutar del jardín que con tanto afán cuida mi querida esposa. No he concluido de leer el libro de Anselm Grüm “Estoy cansado”, así que lo abrí donde dejé mi separador de libros y cuál sería mi sorpresa que me tocaba leer el título “el trato personal con el cansancio” me vino como anillo al dedo, como si el Director de mi oficina me lo hubiera enviado esperando que lo reflexionara. Hoy comparto algunos fragmentos que pueden apoyar a descubrir el verdadero cansancio e intercalo fragmentos de mi sentir al respecto.

A menudo nos cansamos por que hemos reprimido nuestro cansancio, el cuerpo nos señala nuestros límites, aveces el cuerpo nos dice “no puedes dar por sobreentendido que tendrás siempre ideas nuevas”. Ahora debo admitir que no tengo más ideas ni puedo escribir todo lo que me he propuesto, también afirmo que ahora no siento el más mínimo placer en la conversación con algún cliente o en escribir.

El sentimiento de cansancio, de apatía, de desilusión, forma parte de nuestra naturaleza de seres humanos. El cansancio me invita a no definirme por mis aportaciones, sino por el ser. El cansancio me señala, pues, mis límites. Debo tratar mi cansancio con mucha mayor creatividad. El cansancio me señala mi ritmo interno. Si sigo este ritmo, puedo trabajar con eficacia. Pero si lo ignoro y me pongo a desarrollar trabajos que lo contradicen, pongo sobre mis hombros una excesiva carga. Resulta apropiado en esta fase -trabajos sencillos, ocupaciones rutinarias.-

No nos resulta tan fácil confesar el propio cansancio. En realidad no tenemos la menor gana de decidir. Si concedo que estoy cansado, puedo motivarme de nuevo, el cansancio me da también valor para expresar mis sentimientos. Interpretamos a menudo el cansancio como algo negativo. Por eso lo expulsamos.

De la lectura esto me hizo realizar una profunda reflexión y me sacó a flote mi verdadero sentir: “Si sentimos dentro de nosotros mismos un cansancio que nos arrebata toda fuerza y todo impulso, que nos torna cínicos y sarcásticos, ha llegado el momento de enfrentarnos a estos sentimientos y preguntarnos qué quieren decirnos. ¿Qué mensaje me quiere comunicar?, ¿Debo despedirme de mis ilusiones?, ¿Rehusar la vida porque no estoy en el centro?, ¿Se oculta detrás de mi cansancio una especie de venganza contra los que me han criticado y creen que ellos lo harían mejor?
No termina ahí la lectura, les comparto el siguiente párrafo que de verdad me sacudió, dejó en manifiesto mis verdaderos sentimientos.

El cansancio es una invitación a tomar clara conciencia acerca de mis verdaderos motivos en todo cuanto hago. El cansancio me muestra que no trabajo desinteresadamente, que en mi trabajo no me comprometo en favor de los demás, sino que albergo segundas intenciones: se trata con frecuencia de que se me reconozca. Si no lo consigo, me siento cansado. Y el cansancio me fuerza a glorificarme frente a mí mismo.

Esto es lo que me sucede, aquí es donde la lectura me quebró, Anselm indica que si admito que me pasa esto en mi diálogo de cansancio descubriré en mí y sobre mí otra cosa. “Descubriré mis limitaciones.” Es aquí donde mi verdadera tarea consiste en reconciliarme con ellas y tener una buena relación conmigo mismo en lugar de esforzarme por rendir siempre más.

El cansancio dice Anselm, me obliga a hacer un alto interior y plantearme las siguientes preguntas:

¿Concuerda conmigo lo que ahora mismo estoy haciendo?
¿Se oculta en el fondo algo diferente?
¿Tendría que renunciar a ciertas tareas?
¿O lo que debo desprenderme es simplemente de las ilusiones que he vinculado a mi trabajo y a mi vida?

El cansancio muestra que algo está llegando a su fin. Y así el cansancio es siempre una invitación a mantenerme vigilante sobre mí mismo, sobre la realidad y sobre Dios. El cansancio me invita a desprenderme de mis antiguos roles y a contentarme con el rol nuevo a que me empuja la edad o las circunstancias de la vida. El cansancio pretende llevar a la renovación. El cansancio quiere que renovemos nuestro interés. Nos señala que necesitamos nuevas motivaciones para poder hacer lo que hacemos sin que aparezca el cansancio. No es el trabajo lo que nos cansa, sino las segundas intenciones que ponemos en él.

Termina este capítulo Anselm escribiendo:

“Lo que cansa es quedarse parado, aferrarse a alguna cosa. Y así, el cansancio es una pregunta sobre mí, sobre si soy verdaderamente transparente para el espíritu de Dios y si debo dar buena prueba de mi mismo en todo cuanto hago.”

Termino mi blog de hoy con una frase de Cantinflas: “Ahí está el detalle chato”. Hasta mañana.
Espero sus comentarios: rosendo@persistencia.mx

Rosendo Rosas Goiz
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Rosendo Rosas Goiz
15 veces IRONMAN 70.3, maratonista, amante de los perros. Fundador de la Comunidad del Conocimiento A.C. Maestro y especialista en Derecho Fiscal, Contador Público Certificado y Abogado.

One Reply to “Trato personal del cansancio

  1. El cansancio es una prueba que hay que sortear si queremos trascender para seguir aportando al país… Eso por fuerza mejora la calidad de vida de los grupos sociales a los que pertenecemos y a nosotros mismos; eso aligera el cansancio que invariablemente se llega a sentir en algunas etapas.

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